Ay, que pena.

Llenas el cuore como se llena un bolsillo
Y le pones un precio a tu soledad.
Un paso, un trancazo, luego un vaso
Si no despegas, nunca vas a llegar.

Te vendiste a la sombra de un jueves
Y nunca más pudiste regresar
Están llamando a tu puerta
No te conviene dejarlo pasar.

Quizás algún día miremos atrás
y la ruta se halla desvanecido
No hay subasta en la vida
Y no me quedaré a averiguar.