De vez en cuando te miro y siento que no existe el tiempo, que no hay pasado, futuro o presente, que se interponga en el instante que te siento cerca mío. No es propio decir que es amor, es diferente.
Esto es esperanza, un anhelo de cercanía, un deseo de inmovilidad y permanencia. Es esa necesidad de tenerte, por siempre a mi lado y no soltarte, ser inseparables y eternos. Es solo ser y estar, en nuestra más pura esencia, en lo más profundo y particular de nuestro interior. Es una conexión excepcional entre dos almas, un complemento de emociones que confundidas pero reales se apoderan del momento y te traen de vuelta las ganas de alejarte de todo, salvo de vos.