Una sonrisa que culmina en llanto, un día nublado, pañuelo con lagrimas, frases que destilan angustia, cigarrillos, canciones corta venas, chocolate, poemas de amor, películas prohibidas por contenido emotivo, y una que otra charla guardada.
Con cierta franqueza confieso, que si alguna vez me salgo de mi dura caparazón, me pongo sensible, renuncio a mi orgullosa antipatía y soy pura emoción, e incluso muestro mi lado meloso y romantico, es que si... Yo también tengo corazón.